lunes, 26 de enero de 2015

ESCLARECIMIENTO DE CIERTAS ACTIVIDADES EN LA SEPTIMA (I)

Transcurría la segunda semana del mes de abril de 1960, cuando el Oficial Inspector don Florencio Peralta, se vió obligado a informar a su superioridad, el Comisario Inspector Principal don Cipriano Melgarejo, acerca del debido esclarecimiento de ciertas actividades políticas dentro de la jurisdicción de la Comisaría Séptima de la ciudad de Asución. ¿De dónde provino la denuncia y de qué se trataba?
El informe apuraba cuanto sigue. El día sábado 6 de marzo, una mujer de nombre Anastasia Moreira, soltera de 25 años de edad, paraguaya, se presentó voluntariamente en la Comisaría, con domicilio en el Barrio Palomar de la calle Bruno Guggiari y Pirizal, para presentar denuncia en contra de su concubino, de nombre Braulio Acosta Mendoza, paraguayo, de 33 años de edad, de profesión panadero, domiciliado en el mismo, “reputándole” haber realizado en su domicilio particular varias reuniones con personas desconocidas en varias oportunidades, en distintas horas del día y de la noche, aparentemente de carácter político, y con finalidades “comunistas”, aproximadamente desde el mes de octubre hasta el mes de diciembre del año pasado (1959). ¿Quienes eran esas extrañas personas y con qué fines se reunían?
Precisa el informe a continuación. El oficial Peralta se constituyó en el lugar mencionado para practicar averiguaciones y proceder a la detención del sujeto Acosta Mendoza. Previamente realizó ligeras averiguaciones con vecinos del lugar, comenzando con el señor Angel Cabrera, paraguayo, casado, mayor de edad, quien confirmó que el sujeto Acosta es colorado afiliado al partido, en la Subseccional Número 2, de su presidencia. Continuó informando el señor Cabrera, en carácter de Presidente de la Subseccional Número 2, que el sujeto Acosta actuó en la Guardia Urbana última practicada en el barrio, pero que en sucesivas ocasiones se ausentaba del grupo poniendo como defensa cualquier pretexto, y que siempre tenía obligaciones de carácter privado. ¿En las narices?
Continúa informando el Oficial Peralta. Ya constituido en el domiclio del sujeto Acosta Mendoza, la denunciante amplió que efectivamente las reuniones se realizaban mientras se montaba la Guardia Urbana, y que Acosta iba siempre a presentarse a la SubSeccional, para luego casi inmediatamente retornar, mientras las personas desconocidas llegaban de a uno, para luego reunirse como de costumbre, durante horas. Y que como la misma le prohibió que se siga reuniendo, el sujeto Acosta, abandonó el hogar desde hace por lo menos cuatro meses, y estaría residiendo en la casa de su madre cerca de la Escuela Pedro Juan Escalada. El día 7 de abril, el Oficial Peralta con comitiva de apoyo se constituyó en el domicilio de la señora Brígida Acosta, y procedió a la detención de Braulio Acosta Mendoza, para averiguaciones y para aquello que ordene la superioridad. No sin antes, haber realizado primero una revisión de la casa, sin hallar nada. Al sujeto Acosta, una vez en la Oficina de Guardia de la Comisaría Séptima, se le practicaron las averiguaciones pertinentes del hecho denunciado, donde el mismo, realizó un extendido relato, que informo a continuación. (Continuará en próxima entrega).

Federico Tatter
Enero de 2015. Asunción, Paraguay.

domingo, 25 de enero de 2015

DOS OFRENDAS ALTRUISTAS

Extrañamente, a finales del año 1983, el Palacio de Justicia fue escenario de dos ofrendas altruistas. La primera, a través de la Sentencia Definitiva número 49 del 4 de noviembre de 1983, y la segunda, a través de la Sentencia Definitiva número 62 del 16 de diciembre de 1983. ¿Por qué dos sentencias tan similares en tan sólo un mes y unos pocos días?
La primera, rechazó la extradición del ciudadano chileno Rafael Eduardo Avilés Lambie, y evitó que fuera juzgado por tribunales chilenos por el acto terrorista que consistió en el secuestro y posterior asesinato del general de Ejército René Schneider el 22 de octubre de 1970.
La segunda, rechazó la extradición del ciudadano belga Jean Philippe van Engeland, y evitó que fuera juzgado por tribunales belgas por el acto terrorista que consistió en el incendio del local del diario Pour, perteneciente a la Cooperativa Journal Pour durante la noche del 4 al 5 de julio de 1981.
Ambos acusados, el chileno y el belga, fueron reconocidos terroristas de ultraderecha, que buscaron expresar sus ideas a través de la violencia directa. Sólo señalaré sin profundizar, que la víctima fatal del primer caso, el general Schneider, fue el jefe máximo del ejército chileno, quien se negó a encabezar un golpe de estado para evitar la asunción al mando del electo presidente Salvador Allende. El periódico Pour, por otra parte, fue un reconocido medio de la izquierda belga.
Ambos pedidos de extradicicón, el chileno y el belga, fueron remitidos al despacho del doctor José Francisco Appleyard, y fueron resueltos por el doctor Luis Fernando Sosa del Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal del quinto turno. ¿Por qué tantas similitudes?
La fundamentación en ambas sentencias es casi idéntica: “...La más connotada doctrina así lo establece: el delito político carece de la perfidia y el egoísmo que en muchas oportunidades son el nervio motor de los delitos comunes. El delincuente político supera cualquier interés personal y su incursión en el campo de las infracciones penales constituye, muchas veces, una ofrenda altruísta que efectúa en pro del triunfo de sus ideas o de su facción política.”
En el primer caso, la sentencia dejó por escrito: “...su objetivo era burlar el resultado electoral con el fin de evitar la instalación de una base marxista que pudiera proyectarse sobre la conducción de Chile, y aún sobre los demás países del área sur del Continente”.
En el segundo caso, la sentencia no ahorra y retoma la posición del Fiscal General del Estado que dice: “...surge con meridiana claridad que jean Philippe van Engeland actuó movido por un ideal político 'anticomunista' en una 'expedición punitiva contra un periódico cuyas ideas políticas no coincidían con las suyas'”.
Sin dudas, las ofrendas altruistas, fueron las dos sentencias veloces y a medida de la impunidad de terroristas, acorde a los tiempos políticos hegemónicos en que los mismos fueron redactados.

Federico Tatter
Enero de 2015. Asunción, Paraguay.

miércoles, 21 de enero de 2015

EL PESCADOR DE BANCO MARINA

Pedro Candia, el pescador de Banco Marina, Formosa, no fue tapa de periódicos ni noticieros. No encabezó titulares. Es posible que su nombre siquiera haya estado en el cuerpo de algún artículo de prensa. Su caso quedó envuelto en la absoluta invisibilidad. No obstante los hechos fueron descritos con lujo de detalles en el informe de la Comisaría Policial de Alberdi a la superioridad, redactado el 19 de diciembre de 1959. Para esta comisaría, Pedro fue el espía de Banco Marina.
El comisario escribió con propiedad, que esa misma noche, el oficial de compañía ayudante Pedro Vega, junto a un grupo de correligionarios del partido, con quienes montaban una guardia urbana en la ribera del rio Paraguay, detuvieron a un grupo personas que estaban pescando y espiando hacia la costa paraguaya. Encabezaba la lista de detenidos, Pedro Candia, argentino de 14 años, su padre Persio Candia, paraguayo, Hilario Ortiz de 30 años y su hijo Aníbal Ortiz de 16 años, todos residentes de Banco Marina, Formosa.
De acuerdo al informe, los mayores de edad eran de filiación colorada, y habrían sido invitados a pescar en la noche, engañados por el menor Pedro Candia, quien habría tenido la secreta misión de pescar cerca de la orilla paraguaya, como espía de los adversarios del superior gobierno que asechaban desde la costa argentina.
El informe detalla que el menor Pedro Candia fue llevado a la Subprefectura, a la afueras del pueblo, para no levantar rumores, y allí, junto al Teniente de Corbeta Rodríguez, comisionado de la Armada, “le fue practicado un trabajo sobre él”, para que diga todo lo que sabía.
El menor declaró todo lo que le pidieron, y con seguridad, hasta lo que no conocía. Dijo reconocer a unas veinte personas, todos conocidos como amotinados de diversas localidades, y que habrían estado liderados por un tal José Sanabria, natural de la ciudad de Alberdi.
El informe policial finalizó: “El menor espía Pedro Candia, aún se encuentra en ésta, a los efectos de sacar algo más de él, y de acuerdo, será llevado por las autoridades formoseñas y el señor Cónsul destacado en Formosa. Alberdi, 19 de diciembre de 1959”. No obstante Pedro, con sus catorce años, sólo fue un pescador de Banco Marina.

Federico Tatter.
Enero de 2015. Asunción, Paraguay.

martes, 20 de enero de 2015

EL BOLETO ESTUDIANTIL

El relato. Era el año 58 o 59, no recuerdo muy bien, yo creo que no me quiero acordar de esos tiempos. Estábamos dentro del Colegio Nacional de la Capital, y el director del colegio, nos llamó al patio, para hablarnos. Cuando pudimos reunirnos todos, nos dijo el doctor Vasconcellos, director del colegio nacional: alumnos del colegio, queridos hijos, ustedes no saben a qué se enfrentan, son jóvenes, ni tienen idea a qué se enfrentan, yo les pido por favor vayan a la casa, sus padres están muy preocupados, en la casa sus padres están rezando, por favor váyanse de aquí, salgan sin hacer ruido, sin alboroto. El Doctor estaba allí, rogándonos, y afuera estaba un coche negro americano grande, dentro de él estaba el dictador, con el jefe de policía. Ellos querían impedir que nosotros hiciéramos, una manifestación desde el colegio nacional, al palacio. Queríamos que el boleto estudiantil fuera más barato para los estudiantes, nada más. Se le comunicó al director del colegio, que marcharíamos, a las 7 de la mañana desde colegio al palacio de López. Y esa mañana salimos en procesión, todos uniformados, el director implorándonos que desistiéramos. Salimos por la Avenida, pasamos por el mercado cuatro, por la calle Pettirossi, luego tomamos la calle Azara. Éramos más de 1.000 alumnos, dos cuadras de largo la manifestación. En la calle Antequera, se cruzaron dos camiones llenos de policías con casco y bastones, que bajaron todos corriendo, con los bastones en mano. Yo estaba por el medio de la manifestación. Por la calle Estados Unidos, nos encerraron con más camiones en todas las bocacalles también. Mire para adelante, y vi cómo empezaron a golpear a los primeros. En ese momento ocurrió un milagro imposible de describir. Todas las puerta de las casas se abrieron y nos decían entren aquí, y todos entramos en todas las casas de esas cuadras. Todos nos decían al fondo y se quedan callados, ni una palabra. Los policías se quedaron con los bastones en la mano y no encontraron ningún alumno más para golpear. Todos fuimos rescatados por los padres. Nos decían somos padres y no podíamos ver como pegaban a nuestros hijos. En otro relato les cuento, como salí del país.

Agustín Gamarra.
22 de noviembre de 2014. Fernando de la Mora, Paraguay.

domingo, 18 de enero de 2015

ESOS TRAJES GRISES (I)

El guion ficcionado redujo al dictador a su mínima expresión en una soledad decrépita, frente a un vigoroso pueblo opuesto a sus arbitrarios designios, que decidió a mirar sólo hacia adelante a un colorido futuro venturoso. Nunca más a la dictadura para algunos. Pero en realidad, la receta buscó instalar un “Nunca Más” a indagar los crímenes de esa misma dictadura, y mucho menos a los trajes grises. ¿Qué eran los trajes grises? ¿Por qué?
El guion del dictador solitario fue conveniente, para los miles de ex jerarcas fieles que vistieron trajes grises, surfearon en el poder hasta salir en la foto con los nuevos dueños a partir de 1989. El dictador decrépito y solitario, debió caer para garantizar la continuidad de la dictadura bajo otras formas, ésta vez conducida por los grises.
Estos trajes grises, ahora blanqueados, algunos “glorificados en el mármol eterno de la patria”, en realidad fueron los responsables de la continuidad de los “fundamentals” del régimen, pero bajo el nombre de transición conservadora. Para sobrevivir a los diversos regímenes, no hay como el traje gris. ¿Usted quiere ejemplos? Va uno gris atigrado.
Desde el 25 de setiembre de 2006, el diario ABC del Paraguay, publicó una serie bajo el título “La diplomacia en los tiempos del stronismo”, donde reveló comunicaciones hasta ese momento poco conocidas acerca de la “historia oculta de la diplomacia del estado paraguayo”, en acciones para encubrir graves violaciones a los derechos humanos perpetradas por la dictadura y denunciadas en instancias internacionales como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos.
Fue una preocupación de estado y de la muy gris Misión Permanente del Paraguay ante las Naciones Unidas, un artículo publicado en el diario New York Times el 9 de febrero de 1979, redactado por el periodista David Burnham, bajo el título “Pinochet Is Said to Have Sought Passports for Slayers”. El artículo dijo que el ex diplomático norteamericano George W. Landau, declaró ante instancias judiciales de su país que él tuvo conocimiento acabado de que el dictador Pinochet solicitó al gobierno del Paraguay, la provisión de pasaportes falsos para ser utilizados por agentes terroristas cubanos que deberían atentar contra el molesto ex diplomático de Salvador Allende exiliado en Estados Unidos, Orlando Letelier. ¿Tan fácil? Finalmente, el atentado se perpetró.
No obstante, la preocupación de los trajes grises de la dictadura paraguaya preveían lo peor en sus informes. Aclaraban que el artículo del New York Times citaba que la Embajada Americana en Asunción, estaba muy al tanto de esos papeles falsos, que incluso habría revocado las visas solicitadas, y que aconsejaba al gobierno paraguayo recuperara esos pasaportes expedidos, habida cuenta no habrían sido utilizados finalmente por los sindicados como responsables del atentado terrorista. Y claro, bien pudieron servir para ser utilizados en otras ocasiones. Esos papeles falsos, estaban en muy malas manos.
El caso Letelier es historia. Es cosa juzgada en Estados Unidos, Chile y Argentina. Hay libros escritos y hasta muy buenos. Incluso, en Wikipedia Usted puede tener una idea bastante cercana a los hechos como ocurrieron. Pero, en el Paraguay de la transición conservadora (controlada por muchos funcionarios grises), nunca pudo investigarse jurídicamente cómo fue posible que pasaportes paraguayos hayan estado en manos terroristas para tan perversos cometidos en pleno territorio del país al que la dictadura le debió su existencia por décadas. ¿Cuántos Alejandro Romeral y Juan Rose Williams, dos de los pasaportes falsos expedidos por el estado paraguayo, dieron vueltas por el mundo cometiendo atentados? ¿Cuántos trajes grises, hoy dan cátedra de ética y moral dentro del estado paraguayo? ¿Cuántos monjes negros habitan en los pasillos ocultos del poder?

Federico Tatter.
Enero de 2015. Asunción, Paraguay.